domingo, febrero 07, 2016

MUJER VICTIMA VIOLENCIA DE GÉNERO

mujer,
No te culpes más: sólo él es el responsable de sus actos. La víctima eres tú.

♦ No te golpea por ser alta o baja, gorda o flaca, necia o inteligente, licenciada o analfabeta. Te golpea por ser mujer. La ruptura con tus redes sociales, especialmente familiares y amigos, facilita al violento su actuación.

♦ Tu autoestima es tu mejor arma, aférrate a ella y no permitas que te la arrebate.


♦ Lo que te está pasando le sucede a muchas mujeres en nuestro país y en el resto del mundo. Ocurre en todos los grupos sociales, sin distinción de edad, clase social, religión o raza.


Los maltratadores no sólo provienen de sectores marginales. Pueden ser abogados, policías, médicos, políticos, funcionarios, militares... Son hombres que tienen fuertemente interiorizados los valores tradicionales de la superioridad masculina, y utilizan la violencia contra la mujer como un comportamiento eficaz para dominarla e infundirle temor.


♦ La violencia es un intento desesperado por recuperar la supremacía perdida en el único ámbito donde puede ejercer el poder con impunidad.


El maltratador está convencido de que le perteneces en exclusividad y, en consecuencia, puede jugar contigo caprichosamente y con total impunidad.
♦ Tú no eres ni un apéndice ni un complemento de nadie. Eres un ser por ti misma. El fin no justifica los medios, por tanto, no todo vale en nombre del amor.
♦ El maltratador tratará de “educarte” y “corregirte” para que cumplas el papel que él te asigna. Tiene una concepción rígida, estereotipada y sexista de la masculinidad y la feminidad.


El agresor justifica su conducta violenta, limitadora de derechos y libertades atribuyéndola a cualquier causa que te vincule a ti con la culpa. Por momentos sorprende por su agresividad y en otras ocasiones por sus conductas infantiles.


♦ Tú no eres la causa de su descontrol. Si te culpa a ti de la situación es porque así elude su responsabilidad en los hechos.


♦ El maltrato psicológico precede siempre a cualquier otro tipo maltrato. Sólo esto explica que las mujeres puedan soportar las agresiones repetidamente.


♦ El agresor es una persona normal que decide recurrir a la agresión para obtener el objetivo pretendido. Su conducta no es algo que escape a su control, sino un acto deliberado y premeditado.


♦ Por mucho que aparente, en realidad no es más que un abusador, un manipulador embustero, mediocre y dependiente, un pobre inseguro que tiene miedo de ser abandonado y necesita controlar y someterte para sentirse seguro y reafirmar así su hombría.


♦ Convivir con él es vivir pendiente de sus ataques inesperados de ira y de un comportamiento que no podrás controlar nunca. Debes saber que todos tus intentos por encauzar la situación serán inútiles.


                                                      
                                                                                              

viernes, enero 29, 2016

GRUPO MENTORAS... Juntas podemos

Colaboro en una Fundación de Violencia de Genero y hemos realizado un Corto para poder Ayudar a mujeres con esta situación, así como concienciar a la gente.
Queremos transmitir el sufrimiento y animar a las mujeres que con fuerza y ayuda se puede salir. 
Grupo Mentoras...Juntas podemos!! 
Nmarti2016




jueves, enero 14, 2016

TODAS PUTAS, TODAS LOCAS...

           No debe haber mujer maltratada que no haya sido acusada reiterada y despreciativamente por su agresor de puta y de loca. Estas dos palabras constituyen el maltrato verbal preferido, el elegido, yo diría que, unánimemente por todos los maltratadores. Es el maltrato verbal por excelencia y se da en la práctica totalidad de los casos de violencia contra la mujer.

Por qué puta????
Para la mente cerrada, retorcida y machista de un maltratador,  este  es el más grave y vergonzoso  insulto. Es lo más ofensivo y denigrante, lo más humillante  y lo peor. Es justo lo contrario de ser una buena mujer, decente, como “Dios manda”.
Al acusarla de indigna infiel el maltratador considera que la deja totalmente desacreditada como mujer ante la sociedad, por tanto, le otorga  con ello el  derecho de poder castigarla “con todas las de la ley”.
Pero además, con esta acusación consigue crear un gran sentimiento de culpabilidad en la mujer que no sigue los cánones machistas. Porque a los ojos del agresor, la mujer que no le obedece que no va por el carril que él le ha marcado es, por tanto, una descarrilada, es una transgresora, es una desviada, es en definitiva, una puta. Y si bien toda culpa  merece un castigo, ser puta lo merece doblemente. 
Con esto consigue “justificar” su mano dura para con ella  al tiempo que  reafirma y garantiza su  inocencia, al pretender llevarla por “el buen camino”. Al mismo tiempo, deja muy claro que si la ha golpeado, no ha sido por su voluntad propia, sino por la conducta desviada de ella, por su actitud díscola y el enfrentamiento a la autoridad que como hombre le corresponde. 

Por qué loca??? 
"Está loca, no sabe lo que dice…."
Pues porque como se puede denominar a una mujer que pretende  nada mas y nada menos que  transgredir los parámetros machistas que él le ha impuesto? Como se puede llamar a quien osa  llevarle la contraria y pretendiendo además,  llevar una vida  independiente, sin el halo protector masculino?
Pero además, el maltratador alimenta conveniente y adecuadamente el supuesto desequilibrio mental de su víctima, de forma reiterada porque con ello se garantiza una magnifica coartada ante la sociedad. 
Mientras tanto, la víctima actúa como si ella fuera  realmente una desequilibrada, como si se estuviera volviendo loca..... En primer lugar porque se siente sin capacidad mental para entender absolutamente nada de lo que le está pasando. Después, porque el propio maltrato psicológico a que el agresor la tiene sometida le merma sus facultades mentales, dejándola al mínimo de sus posibilidades.  Y además, porque él se lo reitera tanto que ella termina dudando de su propio equilibrio mental con lo cual él, consigue perfeccionar así su “trabajo”. 

C.M.

lunes, diciembre 28, 2015

CUANDO EL VERDUGO SE VA, por Javier Berrio

Cuando el verdugo es por fin expulsado de la vida del maltratado, un tiempo nuevo comienza para la víctima. Ésta, que sabe de sobra lo mal que le ha sentado al maltratador haber sido abandonado –aún en el caso de que esté llevando doble vida-, teme alguna aparición extemporánea del primero, cosa que de alguna manera suele suceder, aunque exclusivamente sea para provocar o recordar al segundo que aún está ahí y, quizás acompañado o presuntamente acompañado. ¡Como si a esas alturas de la película al agredido la importase con quién pueda ir o venir la figura demoníaca!
Del mismo modo, el maltratado comienza un proceso en el que se cuestiona a sí mismo, se pregunta cómo pudo tolerar tantas humillaciones, insinuaciones mal intencionadas; ofensas, ausencias, abusos morales, ataques psicológicos y desprecios, de alguien que es seguramente menos que nada, una enfermedad perversa andante cuya droga es el sufrimiento del torturado. Su enorme vacío nunca desaparecerá y por eso necesita hacer daño mientras engulle la energía del otro y eso, de no tratarse –y no es lo habitual-, acompañará siempre al vampiro, venga de los Cárpatos rumanos o no,  y el daño que practican, también..
Otra pregunta sensata del sufridor es por qué fue en ese momento y no en otro cuando se dio cuenta de la situación que tenía y que ya no eran posibles las excusas ni las enmiendas, que sencillamente su pareja estaba abusando de él sin la menor  compasión y con la única idea de destruirle para siempre. La vida, la relación misma, le dio múltiples señales de lo que estaba pasando y por lo tanto, igual número de oportunidades de haber bajado del potro de tortura. Pero, la manipulación había sido tan sutil, que siempre se hallaba alguna justificación y cuando no quedaba lugar para la misma, sencillamente un perdón en la idea absolutamente errada, de que las cosas podrían cambiar. Imagino que el momento de inflexión, el abandono de las dudas y la toma de la decisión de recuperarse a sí mismo para sí mismo, llega en el minuto adecuado, cuando el sujeto receptor de los agravios está más preparado y quizás se den las circunstancias para comenzar la recuperación. Ya sabemos lo que ocurre cuando no se hace caso a ese aviso: cuántas personas perdidas en el camino…
¿Supone todo éso que el vilipendiado  no pueda recordar en ocasiones a quien le tuvo bajo la bota de la peor de las dictaduras, la del pensamiento, las emociones y la autoestima? No, no olvidemos que el torturado preferido por el perverso narcisista es el dependiente emocional, el codependiente y, si no lo es, ya se encargará de convertirlo en ello a lo largo del camino. Pero, la claridad en la toma de la decisión, la presencia en la memoria de las humillaciones y otras mortificaciones y la voluntad en proceso de recuperación de abandonar la caverna en la que estuvo preso, le hace superar esas veleidades que, a fin de cuentas son comprensibles, pero pura ilusión transitoria. Cuando el verdugo se va –es expulsado de la existencia de la víctima por la victima misma-, un proceso imparable comienza, con sus altibajos, pero es el camino de la voluntad de ser libre y vivir en paz.

http://huelvaya.es/2015/12/27/el-laberinto-cuando-el-verdugo-se-va-javier-berrio/

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