domingo, julio 17, 2016

LA VIOLENCIA DE GÉNERO: ESE JUEGO PERVERSO

Una de las características de la violencia de género es la falta de la relación lógica entre la causa y el efecto.
Frecuentemente las mujeres, a las primeras manifestaciones de violencia por parte de su pareja  y con el fin de salvar la relación reaccionan tratando de encontrar una explicación, una justificación que le ayude a comprender lo que está viviendo. Así, se lanzan con desesperación a la búsqueda de las señales, de los elementos justificativos, de las razones, de los motivos  que llevan al agresor  a actuar como lo hace y dar así una respuesta, una solución coherente y racional al conflicto.
Pero cuando parece que ha encontrado la solución,  sin saber ni como, otra vez un retroceso, otra vez en el punto de partida de esta sinrazón, de este desatino, de esta locura, porque para un maltratador nunca la respuesta es la adecuada,  nunca es suficiente y jamás la solución aportada por la víctima da resultado.
Este estado de lo absurdo, esta confusión, esta especie de tira y afloja, este sí pero no, este amor/odio,  este sinsentido, este triunfo de lo irracional, esta especie de locura,  se acaba convirtiendo en un juego diabólico,  en una juego perverso, en una estrategia peligrosísima, donde lo único que prevalece, lo único que crece cada día, lo único que se refuerza es el dominio, el control, el poder del maltratador que sale, naturalmente, fortalecido.  
Él es quien ha elaborado previamente las reglas del juego, por eso él siempre gana. Mientras tanto, la víctima, agotada, se va consumiendo un poco más, porque sus esfuerzos nunca dan resultado. Desorientada, perdida,  se va hundiendo y enredando en una tela de araña de la cual, intentar salir, le puede costar la vida.
Esta situación que se da en la práctica totalidad de los casos y se puede mantener durante años. Naturalmente la búsqueda de comprensión, de entendimiento, de acercamiento de posiciones  no da resultado precisamente porque se trata  de eso, de mantener una zona de conflicto que justifique sus reacciones violentas. Y se trata además, de confundir a la víctima, de que esta no entienda nada y agote y destruya su tiempo y toda su energía en la búsqueda de esa solución que queda perdida en el laberinto de un juego incomprensible, peligroso y perverso. 

sábado, julio 16, 2016

LO QUE NO DEBEMOS HACER ANTE UNA VÍCTIMA DE MALOS TRATOS

  • Juzgarla conforme a nuestro particular criterio por muy razonable que sea
  • Decir a la víctima lo que debe hacer o cuando debe o no abandonar al agresor
  • Tomar decisiones sin el consentimiento y/o autorización previos de la víctima
  • No respetar sus tiempos o las decisiones que ella tome
  • Caer en el error de reforzar la conducta de regreso a la situación de peligro
  • Ofrecer a la víctima una falsa seguridad y/o minimizar ni el problema ni el riesgo
  • Precipitar la toma de medidas de urgencia. Esto puede provocar rechazo en la víctima y un abandono de la iniciativa de pedir ayuda
  • Realizar conductas de venganza en nombre de la víctima y/o ni inducir a ello. Las consecuencias del comportamiento del agresor serán dictadas exclusivamente por la Justicia.
  • Mostrar una actitud de excesivo interés por los detalles de la agresión que la víctima no quiera comentar en ese momento
  • Utilizarse el consuelo o los consejos gratuitos de forma inadecuada con el objetivo de tranquilizar a la víctima
  • Abrumar  a la víctima con excesiva información
                                                                                                               

sábado, junio 18, 2016

LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES. DEFINICIÓN

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Declaración para la eliminación de la violencia contra las mujeres, define la violencia hacia las mujeres como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

domingo, junio 05, 2016

EN LA VIOLENCIA DE GÉNERO NO CABE MEDIACION

Cuando ya la relación se ha identificado como Violencia de género, no se puede ni se debe mediar. Así lo prohíbe expresa y tajantemente el Artº 44.5 Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género.
La mediación de terceras personas, expertas y/o neutrales en los problemas derivados de la ruptura de una pareja puede ser de gran utilidad para intervenir y aminorar los conflictos en el ámbito familiar siempre que no haya violencia de género.
Con la violencia de género no cabe mediación porque para que pueda existir mediación ha de partirse de una situación de igualdad que no existe en las parejas afectadas con este tipo de violencia.

Una negociación/mediación en una situación de desigualdad, de dependencia, con amenazas y coerción parte de un desequilibrio que siempre  juega en contra de las víctimas y favorece a los agresores. 

domingo, mayo 22, 2016

MICROMACHISMOS

Los micromachismos son esas maniobras, esas estrategias sutiles, apenas perceptibles de ejercicio del poder, de dominio masculino en la vida cotidiana, que de algún modo, atenta contra la autonomía femenina. Son las hábiles manipulaciones, las artimañas con las que los varones intentan imponer a las mujeres sus propios razonamientos, deseos e intereses personales.
Estas prácticas cotidianas, habituales y socialmente estan tan aceptadas y permitidas a los varones normales, que la propia sociedad no encuadra dentro de los llamados hombres violentos, abusadores o controladores machistas. 
Cabe indicar que generalmente este tipo de prácticas no conllevan intencionalidad, mala voluntad o intención perniciosa, sino que se trata más bien de una disposición mental, una actitud llevada a cabo con naturalidad como hábito de acción/reacción frente a mujeres como forma de autoreafirmarse. En cambio otras veces si son conscientes. 
En cualquier caso, todo ello forma parte del grupo de habilidades masculinas desarrolladas para procurarse un lugar preferente de control y dominio que continúe reafirmando los lugares que la cultura tradicional tiene reservado a mujeres y a hombres.
Los micromachismos, tal como se ve a simple vista, nada tiene que  ver con la violencia hacia la mujer en cualquiera de sus formas, pero no hay que olvidar que a la larga tiene los mismos objetivos, los mismos efectos: garantizar el control/dominio sobre la mujer y perpetuar la injusta distribución de derechos y oportunidades.

Veamos algunos ejemplos de MICROMACHISMOS
1)       “Ganar por cansancio”, consiste en obtener lo que se quiere, por agotamiento de la mujer en mantener su propia opinión, que al final acepta lo impuesto a cambio de un poco de paz.
2)       Gran cantidad de maniobras son utilizadas por el hombre para monopolizar el uso o las decisiones sobre el dinero, limitando el acceso de la mujer a él o dando por descontado que el hombre tiene más derecho a ello.
3)       La negación del valor económico que supone el trabajo doméstico y la crianza y el cuidado de las niñas y los niños.
4)       Tomar decisiones sin consultar, ocupar espacios comunes, opinar sin que se lo pidan, monopolizar, etcétera.
5)       Uso expansivo del espacio físico: en el ámbito hogareño, el hombre invade con sus cosas toda la casa, utiliza los ambientes, impidiendo el uso de ese espacio común, monopoliza el televisor y/o el mando a distancia entre otras maniobras.
6)       Pedir, fomentar o crear condiciones para que la mujer priorice sus conductas de cuidado incondicional (sobre todo hacia el mismo hombre), promover que ella no tenga en cuenta su propio desarrollo laboral.
7)       Comportamientos de “aniñamiento tiránico” que utilizan los hombres cuando enferman, así como la exigencia (generalmente no verbal) de ocuparse de la familia de él, sus amigos, y los animales que tengan en casa.
8)       Culpar a la mujer de cualquier disfunción familiar (con la consiguiente inocentización del hombre)
9)       Se aprovechan de la dependencia afectiva de la mujer y su necesidad de aprobación para promover en ella dudas sobre sí misma, sentimientos negativos y, por lo tanto, más dependencia.
10)     Peleas y discusiones con terceros con los que la mujer tiene vínculos efectivos (parientes, amistades) a través del relato de historias sesgadas, secretos, etcétera.
11)     Descalificación de cualquier transgresión del rol tradicional de las mujeres.
12)     Redefinición como negativas, de cualidades o cambios positivos de la mujer.
13)     Hacerse el tonto: se apela a la inconsciencia (“No me di cuenta”), a las dificultades de los varones (“Quiero cambiar, pero me cuesta”), a las obligaciones laborales (“No tengo tiempo para ocuparme de los niños”), a la torpeza, a la parálisis de la voluntad (“No pude controlarme”).
14)     Encerrarse en sí mismo, no contestar, no preguntar, no escuchar, hablar por hablar sin comprometerse, etcétera.
15)     Maniobras consistentes en hacer regalos, prometer ser un buen hombre, ponerse seductor y atento, hacer cambios superficiales, sobre todo frente a amenazas de separación. Se realizan modificaciones puntuales que implican ceder posiciones provisoriamente por conveniencia.
  
  Fuente: Bosch, Esperanza y Ferrer, Victoria A. “La voz de las invisibles: las víctimas de un mal amor que mata” (2002) Edita Cátedra. Páginas 26- 30

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